«Relación tóxica» es uno de los términos que más se usa hoy para hablar de vínculos que hacen daño, y con razón, porque nombrar lo que duele es el primer paso para cambiar algo.
Casi siempre el término se queda corto, o se usa para señalar solo a la otra persona, a la que supuestamente es «tóxica». Pero si queremos cambiar, necesitamos hacernos las preguntas en primera persona: ¿por qué me cuesta tanto salir de aquí?. Es decir, ¿y yo qué?. De este modo, comenzamos a hacernos responsables emocionalmente y entonces podemos salir de este tipo de relaciones.
Una relación tóxica
Hablamos de relación tóxica cuando hay patrones que dañan de forma repetida: control, desvalorización (humillación, menospreciarte, no tener en cuenta tus necesidades), celos desproporcionados, cambios bruscos de humor que te mantienen en alerta constante, ambivalencia (ahora sí ahora no).
Es decir, existe una dinámica disfuncional en la relación. No importa si solo es una persona quien actúa así o ambos.
La dependencia emocional
Cuando hablamos de dependencia emocional ponemos el foco en ti: en cómo te vinculas, en por qué toleras lo que toleras, en por qué te cuesta priorizarte. En principio, no describe a la otra persona, describe tu patrón.
Sin embargo en la práctica clínica observamos que una persona con dependencia emocional, suele vincular con alguien que también tiene sus propias heridas y las manifiesta a través de diferentes mecanismos de defensa, como la evitación, entre otros.
Por qué casi siempre van juntas
Una relación tóxica es mucho más fácil de sostener en el tiempo cuando quien la vive tiene un patrón de dependencia emocional de base: el miedo al abandono, la necesidad de aprobación o la dificultad para poner límites hacen que sea más difícil reconocer la toxicidad a tiempo, y todavía más difícil salir aunque ya se haya reconocido.
Por qué esta distinción importa
Etiquetar solo a la relación como «tóxica» a veces deja fuera la pregunta más incómoda pero la más útil para salir de este tipo de relaciones: ¿Qué hay en mí, que hace que yo me quede? Esa pregunta no busca culpa, busca entender el patrón para poder sanar, en esta relación y en las que vengan después.
Si quieres empezar a mirar tu propio patrón, no solo el de la relación, tienes un test gratuito que te puede ayudar a dar ese primer paso.